El entrenador del St. Pauli, Alexander Blessin, ha ofrecido disculpas por sus palabras ofensivas dirigidas al árbitro de la Bundesliga, Florian Badstübner, después de una estresante derrota liguera el sábado por la tarde. Los «Kiezkicker» de Blessin lideraban 1-0 ante el Friburgo, pero dos goles del exdelantero Igor Matanovic revirtieron el resultado. Poco después de que Matanovic marcara el 1-2 en el minuto 78, Blessin fue amonestado por discutir con el colegiado.
La frustración del St. Pauli por el resultado
El St. Pauli, en peligro de descenso, desaprovechó una magnífica oportunidad para salir del puesto de playoff de promoción-descenso. La derrota del Wolfsburgo este fin de semana significaba que el equipo de Blessin podría haber conseguido una ventaja de seis puntos sobre el segundo puesto de descenso directo antes del parón internacional de marzo. Además, una victoria en casa sobre el Friburgo habría empujado al Colonia (que despidió a su entrenador este fin de semana) a la posición del St. Pauli.
En declaraciones a la cadena alemana DAZN después del pitido final, Blessin lamentó que «la razón por la que perdimos hoy fue porque estábamos jugando contra 12 hombres [incluyendo al árbitro]», y añadió: «si él [Badstübner] sonríe en mi dirección mientras me muestra la tarjeta amarilla, lo encuentro irrespetuoso». No obstante, Blessin se retractó de todo en la rueda de prensa posterior.
La explicación y disculpa de Blessin
«Podríamos haber defendido mejor los dos goles», comentó Blessin en su declaración inicial. «Debo decir que fue frustrante cuando tantos duelos divididos nos salieron en contra. Pero déjenme profundizar y asumir la responsabilidad por nosotros. Podríamos haber defendido mejor. Quizás [como la semana pasada], necesitábamos emplear la falta táctica. Pequeñas cosas, algunas no relacionadas con el arbitraje, decantaron este partido. Eso duele inmensamente».
«Mis declaraciones a DAZN simplemente no fueron inteligentes», señaló Blessin en respuesta a una pregunta posterior sobre su entrevista post-partido. «Honestamente, todo surgió de la emoción. Hay mucho en juego aquí. Me merecía la tarjeta amarilla. No me gustó la sonrisa, pero eso no es algo que se pueda usar como excusa».
