El árbitro Sozza concluyó el encuentro entre Genoa y Milan sancionando un total de 27 faltas, una cifra ligeramente superior a su promedio de 25.69 faltas por partido en la Serie A. Asimismo, mostró 5 tarjetas amarillas, superando su media de 3.44 amonestaciones por encuentro en la liga italiana.
Durante el partido, se revisaron decisiones clave, incluyendo la validez de una pena máxima y la posibilidad de una segunda tarjeta amarilla para el jugador Gabbia. El arbitraje estuvo marcado por un número elevado de infracciones y amonestaciones, lo que sugiere un encuentro con considerable fricción en el terreno de juego.
