Durante una rueda de prensa, Didier Deschamps, el seleccionador de la selección francesa, fue calurosamente aplaudido después de mostrar una visible emoción. Este momento tuvo lugar a pesar de sus declaraciones previas en las que afirmaba que no «iba a ponerse sentimental», contradiciendo su propia intención al ser conmovido por la situación. La reacción del público presente subrayó el impacto de su gesto.
