Cuarenta años después de su icónico aterrizaje en helicóptero en la Arena, el legendario defensor rossonero Filippo Galli rememora los albores de una era que revolucionó el fútbol. Galli recuerda cómo, al principio, muchos los consideraban «locos», pero el entonces presidente, Silvio Berlusconi, fue tajante: «Nos dijo enseguida que estábamos condenados a ganar». Además, el exjugador destaca el ojo clínico de Berlusconi, atribuyéndole el mérito de haber «descubierto» un talento de la talla de Gullit, así como su firmeza, llegando a prohibir los dulces y demostrando su razón incluso a figuras como Rummenigge.
