Es indiscutible que la selección azzurra no disputó un gran partido. Sin embargo, resulta pertinente recordar la fábula de Esopo si quienes pontifican sobre su desempeño son los norirlandeses, ausentes de la Copa del Mundo desde hace 40 años, y los ingleses, que solo han ganado un título en 1966, con un controvertido gol fantasma. Una reflexión sobre la validez de ciertas críticas.
