La ausencia de pilares clave como Dybala, Koné, Wesley y Mancini, junto con la hipotética contribución de Soulé, está provocando una profunda disminución en la fuerza y el rendimiento general de los Giallorossi. Esta situación se traduce en una notable escasez de alternativas tácticas, una dilución de su identidad de juego y un perceptible descenso en la calidad sobre el terreno de juego.
