La semana del derby de Milán nunca es una semana cualquiera, especialmente cuando los dos equipos de los Navigli ocupan las primeras posiciones en la tabla y el partido podría definir o reabrir la lucha por el campeonato.
Derby con matices «personales» y ausencias clave
Leao lo ha calificado de “una cuestión personal”, y Nicola Berti ha avivado la rivalidad con los primos rossoneri, que no pierden el derbi desde hace dos años. Si gana el Milan, la distancia se reduciría a siete puntos; si lo hace el Inter, la ventaja se extendería a trece. Sin embargo, desde Milanello no llegan noticias alentadoras para Massimiliano Allegri, quien con toda probabilidad tendrá que prescindir de dos jugadores importantes, particularmente de dos futbolistas que sienten el derbi de una manera especial: Matteo Gabbia y Davide Bartesaghi.
Las preocupaciones de Allegri
El defensa central Matteo Gabbia no pudo entrenar con el grupo debido a un problema en el muslo derecho que ya le impidió jugar contra Parma y Cremonese; es poco probable que esté disponible, y en su lugar se espera la confirmación de De Winter. En cuanto al lateral Davide Bartesaghi, los exámenes han descartado lesiones tras una molestia en el flexor derecho sufrida al final del partido contra Cremonese, pero aún no se ha entrenado con sus compañeros. Sus condiciones serán monitoreadas diariamente en un intento por recuperarlo a tiempo.
El Corinthians bloquea el traspaso de André
Mientras tanto, las noticias del mercado de fichajes no son buenas: el Corinthians ha rechazado la oferta del Milan por André, según informan varios medios brasileños. El presidente del club, Osmar Stabile, estaría bloqueando el cierre de la operación desde hace días, a pesar de que gran parte de la documentación ya está firmada. La decisión del máximo dirigente del club se ve influenciada principalmente por la postura del entrenador Dorival Junior, quien se opone a perder al centrocampista a mitad de temporada, además de la voluntad de obtener una cifra superior a los 17 millones de euros, bonificaciones incluidas, que han puesto sobre la mesa los rossoneri.
André: el Milan considera recurrir a la FIFA
El club brasileño no ha cerrado de forma definitiva la venta, pero su intención es aumentar la petición por el jugador nacido en 2006. Ahora queda por ver cuál será la respuesta del Milan, que podría incluso evaluar un recurso ante la FIFA por una presunta “violación unilateral del contrato”. Entre las partes, de hecho, ya hubo un intercambio de documentos con la firma de casi todos los implicados, excepto la del presidente Stabile, quien se ha opuesto a la operación, provocando también la irritación del jugador, decidido a trasladarse a Italia. Según ESPN, una oferta cercana a los 22 millones de euros podría convencer a Stabile de dar el visto bueno definitivo a la salida del joven de 19 años.
Jiménez no olvida al Milan y su salida
Afortunadamente, todavía hay quienes agradecen al Milan por el tiempo pasado en el club, como Alex Jiménez, quien ha sido traspasado oficialmente al AFC Bournemouth por 19 millones de euros más 5 en bonus (con un 50% destinado al Real Madrid). Sin embargo, el lateral español no olvida al club que le abrió las puertas del fútbol de élite y, en una entrevista, habló con afecto de los rossoneri explicando las razones de su separación: «Es el club que me lanzó al primer equipo, al que amé y amo. Estuve muy bien en el Milan y no quería irme. Pero al principio de la temporada entendí que no tendría un papel central: hubo situaciones que no me gustaron…».
Jiménez aclara la verdad sobre Allegri
Jiménez también desveló un incidente sobre Max Allegri, en relación con un mensaje privado —que luego se hizo público— en el que Jiménez se desahogaba contra el entrenador («Ni siquiera jugué… este entrenador de m…»). Seis meses después, el jugador admite su error: «Fue una tontería. No creo que Allegri sea un mal entrenador, su carrera habla por él. Acababa de salir de un partido en el que no había jugado, estaba enfadado y envié el mensaje a la persona equivocada. Le pedí disculpas a Allegri desde el primer día y él las aceptó. Pero todas estas situaciones me quitaron la tranquilidad y fui yo mismo quien pidió al club que buscara una solución: amo al Milan y no quería sentirme mal ni influir negativamente en el equipo con mi momento difícil».
