El equipo de Catanzaro, dirigido por Alberto Aquilani, desplegó un juego dominante en el partido de vuelta de la final, logrando una victoria de 2-0 contra el Monza en el estadio Brianteo. Este resultado les permitió neutralizar la derrota sufrida en el encuentro de ida.
A pesar de su excelente desempeño y de haber igualado el marcador global, el Catanzaro no consiguió marcar ese crucial tercer gol que les habría asegurado el ascenso. Como resultado, el Monza es quien finalmente celebra su pase a la Serie A.
Se desvanece así un sueño largamente acariciado por el Catanzaro, que esperaba regresar a la máxima categoría del fútbol italiano tras 43 años de ausencia. A pesar de la decepción, los ‘giallorossi’ pueden sentirse orgullosos de su actuación y de haber luchado hasta el final con la cabeza alta.
