La pesadilla del descenso a la Serie B no abandona a la Fiorentina; de hecho, se intensifica tras la clara derrota por 3-0 ante el Udinese. Este resultado ha provocado la dura reacción del entrenador Paolo Vanoli, quien ha criticado abiertamente a sus jugadores, instándoles a una profunda autoevaluación. Se habla de un vestuario dividido y de tensiones entre el equipo y el técnico, ingredientes que presagian un final de temporada complicado para el conjunto viola.
Vanoli Arremete contra el Equipo
La situación es crítica. La Fiorentina parece haber regresado al punto de partida después de la exigente clasificación a octavos de la Conference League. Fueron superados con facilidad por el Udinese de Runjaic, mostrando un equipo sin ideas, estancado en su juego, débil en sus movimientos y con una actitud apática.
A este paso, el camino directo es hacia la Serie B, algo que los aficionados ya han comprendido, volviendo a sumergirse en su peor pesadilla. Paolo Vanoli también lo tiene claro, y tras el contundente 3-0 sufrido en Friuli, descargó su frustración contra los jugadores: «Deben hacer un examen de conciencia, construimos algo y luego lo destruimos», declaró el entrenador. Suficiente de defender al equipo a ultranza, de asumir todas las responsabilidades. El campo es para los jugadores: «El campeonato se está acortando, ahora llegan los partidos que cuentan y debemos estar concentrados». Vanoli fue claro, pero en Florencia ya se habla de un vestuario fracturado, con el equipo y el entrenador en desacuerdo, lo que augura un pésimo cierre de temporada.
En la misma línea que el técnico, el portero De Gea fue el único futbolista en hablar tras la bochornosa derrota ante el Udinese: «Faltó actitud y energía; el partido del jueves fue duro, pero no puede ser una excusa. Hacemos dos o tres partidos buenos y luego recibimos bofetadas; debemos entender dónde estamos, cada partido es una final».
Rugani: Un Debut para Olvidar
En el banquillo de los acusados, más que nadie, terminó Daniele Rugani, quien debutó ayer con la camiseta viola. El defensa, ex de la Juventus, sufrió el peor estreno posible, contribuyendo a dos de los tres goles del Udinese con errores evitables. Y eso que Vanoli, para facilitarle la adaptación, incluso había cambiado el esquema inicial.
Probablemente, la larga inactividad (dos paradas por problemas musculares en la primera parte de la temporada y mucha tribuna) pesó enormemente en la actuación de Rugani, cedido con obligación de compra en caso de salvación. En el gol del 1-0, él era quien marcaba a Kabasele en el córner de Zaniolo, pero resbaló, dejando el camino libre al defensor del Udinese, quien batió a De Gea con rapidez.
En la segunda mitad, cometió la falta de penalti sobre Davis, arrastrándolo al suelo: el delantero no perdonó desde los once metros, colocando el marcador en 2-0. El golpe de gracia llegó en el tiempo de descuento, cuando despejó mal de cabeza, permitiendo a Buksa redondear el resultado.
Lesión de Kean Complica el Panorama
Por si fuera poco, Vanoli también tuvo que encajar la baja de Moise Kean, quien abandonó el campo prematuramente por una lesión. En Sky Sport, el técnico viola habló de una «molestia en la tibia que arrastra desde hace tiempo». A mediados de la segunda parte, Kean, en una incursión hacia la portería del Udinese, intentó el disparo y se lesionó (en la misma jugada, Bertola también sufrió problemas en el tobillo).
El delantero de la selección nacional abandonó el campo cojeando, sentándose en el banquillo con una visible bolsa de hielo en la extremidad dolorida. En las próximas horas se someterá a pruebas, siendo muy dudosa su presencia contra el Parma en la próxima jornada de liga.
