La indiscutible reina del pádel femenino, Gemma Triay, ha expresado la profunda conexión que siente con París, especialmente tras su experiencia en Roland Garros, un evento que describe como «especial». La jugadora mallorquina, a pesar de su dominio, mantiene una humildad palpable, reconociendo la alta competitividad del circuito.
«Hay parejas muy fuertes y no puedo permitirme relajarme contra ninguna», confiesa Triay, destacando el nivel de exigencia constante en la élite del deporte. Esta mentalidad es clave para su éxito continuo y su determinación de mantenerse en la cima.
Mirando hacia el futuro, Gemma Triay alberga un sueño muy personal y emotivo: «Sueño con jugar una etapa del Premier Padel en mi Menorca». La posibilidad de competir en su isla natal, ante su público y en un escenario tan significativo para ella, representa una meta que anhela alcanzar.
