El encuentro de la Coppa Italia del Inter se vio afectado por un considerable retraso debido a un mal funcionamiento del sistema electrónico central. El partido tuvo que ser detenido cuando el árbitro, en el primer set con un marcador de 6-5, recibió una llamada de falta generada por el propio sistema electrónico durante un intercambio de juego.
La situación provocó una pausa de 19 minutos en el partido, obligando al árbitro a detener el juego hasta que se resolviera el problema técnico.
