Mientras el sol balear baña a los Beckham en un ambiente de vacaciones idílico, la familia está disfrutando de una experiencia de ensueño. La ostentación se hace presente a través de un yate valorado en 18 millones, acompañado de visitas a restaurantes de alta gama y la contemplación de atardeceres espectaculares. Sin embargo, un detalle no pasa desapercibido y sigue alimentando la conversación pública: la ausencia de Brooklyn Beckham en este idílico escenario.
